Responsables del VEL: Ernesto Derezensky,Marcelo Marotta y Graciela Ruiz. Gustavo Kroitor, Ernesto Rizzo y Patricia Sawicke.
domingo, 12 de mayo de 2019
domingo, 5 de mayo de 2019
El machismo no es el patriarcado[1] Graciela Ruiz
El movimiento
feminista se define como la lucha contra el patriarcado y el capitalismo. Es un
movimiento transversal y popular.[2]
Esa insistencia en orientar la lucha contra el
patriarcado nos confronta con una
contradicción. ¿Cuál es el diagnóstico?
¿El problema es la vigencia del patriarcado o la declinación del nombre del
padre o sea el debilitamiento de la figura de autoridad del padre?
La intensión de la lucha feminista es denunciar el
dominio, explotación o abuso, del hombre sobre la mujer. El feminismo ubica
como causa de estos fenómenos a la autoridad ejercida por el varón-padre en
esta organización social que se conoce como patriarcado.
El “patriarca”
es el varón que tenia la autoridad de pater familias quien podía tomar decisiones que afectaban a toda la familia incluidos los esclavos, al
extremo de poder decidir si alguien merecía o no la muerte. El patriarcado
alude a esa autoridad y a sus reglas. Etimológicamente proviene de la palabra
“padre” más el significado de “líder,
jefe o rey”. Funcionaba en Grecia y Roma, es una forma de dominación centrada
en el poder del padre que se ha manifestando de maneras muy diferentes a través
de los siglos.
Hoy se usa el
término de una manera muy general e imprecisa.
Por ejemplo, es confuso usar la misma palabra para aludir a la autoridad
de un padre de familia en la Roma antigua y para nombrar la conducta de un hombre, en Buenos Aires, siglo XXI.
Para definir al patriarcado se mencionan las
obligaciones y los derechos que tenía el padre de familia. “En el derecho se palpa como el discurso estructura el mundo real”[3]
Se gana en precisión y se evita oscuridad si nos
remitimos al discurso Amo y sus vicisitudes, para dar cuenta de estas
relaciones. Lacan define al discurso de la siguiente manera. “Mediante
el instrumento del lenguaje se instauran cierto número de relaciones estables,
en las que puede inscribirse algo mucho más amplio, que va más lejos que las
enunciaciones efectivas”.[4]
“Si el discurso del amo constituye el lecho,
la estructura, el punto fuerte en torno del cual se ordenan varias
civilizaciones, es porque el resorte es allí, pese a todo, de un orden distinto
que la violencia”[5]
El resorte del discurso Amo no es la violencia, por
el contrario el resorte es el instrumento del lenguaje y la dimensión de verdad que puede adquirir el
semblante como agente del discurso[6].
Frecuentemente hemos escuchado “él no
hablaba solo nos miraba, era suficiente ya sabíamos lo que pensaba” así se
manifestaba la autoridad del padre en la mesa familiar. Semblante de
autoridad con valor de verdad que
sostiene el discurso.
Lacan ubica
el fenómeno de violencia cuando a
nivel del discurso el sujeto es llevado a
algún efecto que no fuera del semblante.[7]
Es conveniente tratar
de ubicar cual fue el último dicho antes del desenlace, el último dicho que
desplazo al sujeto fuera del discurso.
El “pasaje al acto” y el “acting out” ocurren en los límites del discurso. El
acting out, dice Lacan, también llamado
“pasión”, se produce cuando se hace pasar
el semblante a la escena, se lo monta en la escena, se hace de él
ejemplo. Se escenifica aquello de lo cual el sujeto se ve excluido, desposeído de la posibilidad de ejercer alguna autoridad,
de hacer justicia, de ser el garante del orden, el portador de una ley. Eso que
no se sostiene desde los significantes porque
no existe la dimensión de verdad del semblante que lo sostenga, se actúa en lo real en la escena. Actuaciones que pueden ir desde una actitud
prepotente y dichos que resulten ofensivos hasta actos de violencia más serios
contra la mujer.
La forma que adopta la militancia feminista en
nuestros días es la evidencia de la pérdida de hegemonía del discurso Amo que
en las sociedades tradicionales estaban comandado por el Nombre del Padre. No significa la remoción del discurso Amo, se
trata de una crisis de los significantes amos tradicionales que ocasiona una deriva de las clasificaciones. Está por
verse cuales de los nuevos significantes permanecerán como verdaderos. Como
nuevos semblantes.
Por ejemplo, “la violencia de género” es un nuevo
significante amo que fija un pedazo de real y ha adquirido una dimensión de
verdad considerable. La deriva abierta de categorías nuevas de identidades
sexuales también va aportando nuevos significantes. Son modificaciones
históricas del discurso amo que el psicoanálisis constata en las ocurrencias de
la palabra de los analizantes.[8]
[1]
Agradezco a Ondina Machado por su comentario y su invitación, que me ayudó a
precipitar estas ideas.
[2] Estas
características ubican al movimiento feminista dentro del feminismo
radical.
[3] Lacan
Jacques, El Seminario 17 El Reverso del
Psicoanálisis. Pág 16. Paídos, Bs. As. 1992
[4]Ibíd., p.
10.
[5] Lacan
Jacques. El Seminario 18. De un discurso
que no fuera del semblante p.25. Paídos 2009
[6] ..el significante es idéntico al estatuto
como tal del semblante” p.15. Seminario 18.
[7] Ibíd.,
p. 31.
[8] Brousse
Marie Hélène. “El nuevo feminismo lacaniano” Blog Nel. Medellin.
jueves, 18 de abril de 2019
Clase del 22 de Abril

El movimiento feminista se define en lucha contra el
patriarcado y el capitalismo, en un movimiento transversal y popular.
Esa insistencia en orientar la lucha contra el
patriarcado nos confronta con una contradicción. ¿Cuál es el diagnóstico? El problema es la vigencia del patriarcado o la declinación del nombre del
padre o sea el debilitamiento de la figura de autoridad del padre.
miércoles, 17 de abril de 2019
Sobre otras formas del discurso Amo, el matriarcado
por Gustavo Kroitor
Por un lado los movimientos feministas
luchan contra lo que suponen instalado en la sociedad, el patriarcado. Por otro
lado, y siguiendo a J. Lacan podemos verificar que el siglo XX, en especial en
su segunda mitad, estuvo marcado por la declinación del Nombre del padre.
En este marco, en el VEL tomamos el tema
“Caída del patriarcado y otras formas del discurso amo”
En la clase del lunes 8 de abril comentamos
en nuestro seminario el libro de Ricardo Coler. “El reino de las mujeres”
Coler nos comenta lo que es la sociedad
matriarcal más pura del mundo, “Los Mosuo”. Una comunidad que habita en una
región de China a 1300 km de Pekín.
Se trata de una organización matriarcal
donde las mujeres mandan. No existe el matrimonio y no hay padre. Las mujeres
al cumplir 13 años obtienen un cuarto propio donde podrán recibir a sus
amantes.
Las mujeres mandan y sus frases son
performativas.
Los hombres viven en la casa de sus madres
en una habitación común y pueden visitar mujeres sólo por la noche.
Las mujeres son dueñas de la propiedad y
las principales trabajadoras. Los hombres pueden trabajar pero les dan el
dinero a sus madres y les piden a ellas en caso de necesitar.
Hombres y mujeres pueden cambiar de amante
cuantas veces lo deseen o pueden tener relaciones duraderas, pero jamás vivirán
juntos.
Dadas estas condiciones, los hijos son
siempre de las mujeres y nunca se sabrá a ciencia cierta quien es el
progenitor. El apellido y la herencia
van siempre por vía materna. De esta
manera, no hay noción de padre posible, sin embargo se trata de una sociedad
llena de reglas, es decir de significantes amo que regulas la convivencia en
sociedad, sobre todo en lo tocante al
encuentro entre los sexos. Concluimos así que el Nombre del padre como
carretera principal tiene absoluta vigencia.
Lacan nos advierte en su texto “ La tercera”
que el hecho de que la mujer sea un objeto a para el hombre no quiere decir que
sea de su gusto serlo, sin embargo entre los Mosuo pareciera que sí es de su
gusto, ya que cuando un visitante viene de lejos para estar con una mujer, ella
está orgullosa de que sus atributos de belleza se hallan esparcido.
Para las mujeres en esta cultura son muy
importantes todos los atributos que tengan como función la seducción, razón por
la cual está muy vigente el valor fálico
y agalmático.
En cuanto a la prohibición del incesto
recae sobre todos los parientes consanguíneos de la madre. Si bien no puede
pensarse el Edipo en términos freudianos con el padre como interdictor, quien
cumple está función de palo en la boca del cocodrilo, es la abuela (Materna, la
única que existe). Es ella quien separa a la madre del niño al cumplir este un
año de vida.
Parece tratarse de una sociedad con bajo
nivel de conflicto y muy pocos episodios de violencia. Más bien la violencia
avergüenza y es motivo de burla.
Puede atribuirse esto al matriarcado, pero
en mi opinión se debe más a la relación con la propiedad. Cuando una pareja
deja de verse, no tienen nada en común que repartirse, ya que no viven juntos y
no tienen hijos en común.
Por otro lado, las reglas sobre la herencia
y la trasmisión de bienes es tan clara que se evitan los conflictos.
Y en última instancia siempre está la
matriarca para mediar en caso de conflicto.
Como conclusión final, se puede decir:
1)
No hay simetría entre
patriarcado y matriarcado.
2)
Ambos, Matriarcado y
Patriarcado están reglados por significantes amos.
3)
En ambos es clara la diferencia
sexual, con reglas claras de cómo debe comportarse cada sexo.
4)
La diferencia más fuerte entre
ambos está dada por la propiedad. Entre los Mosuo no es posible decir Mi mujer
o Mi marido. No existe posesión posible. Así, una frase tan escuchada en
occidente “La maté porque era mía” no sería jamás posible entre los Mosuo.
viernes, 5 de abril de 2019
Segunda clase del VEL sobre el Feminismo, 8 de Abril.
Caída del patriarcado y otras formas del discurso Amo
El movimiento feminista se presenta como transversal y popular, en contra del patriarcado y del capitalismo.
La forma actual del feminismo es el efecto del retroceso de la autoridad paterna y por lo tanto el declive del discurso Amo.
Gustavo Kroitor comentará como funciona una organización matriarcal, los Mosuo. Documentado por Ricardo Coller en su libro "El reino de las mujeres"
Patriarcado, matriarcado, declinación de los significantes amos, deriva de las identificaciones, desaparición paulatina de las forma tradicional de familia. ¿En que estamos y hacia donde vamos?
La clase estará a cargo de Graciela Ruiz y Gustavo Kroitor.
sábado, 30 de marzo de 2019
De la primera clase del Vel. 25 de Marzo. por Graciela Ruiz
La marea verde, feminismo radical.
1. La
lectura del documento evidencia un conjunto abierto que va en aumento pudiendo
incorporar más causas, siempre dentro
del marco general.
2. La
innovación con relación al lenguaje, neologismos, invención de significantes
que condensan varios sentidos, modificando reglas gramaticales, especialmente
en la utilización de los géneros: masculino y femenino, inventando un neutro
que evita el género masculino.
Marie Helen Brousse, observa cómo se
borran las marcas de las diferencias
sexuadas en la lengua como el masculino y el femenino. Se trata de una
reivindicación de la neutralidad sexual. Pero paralelamente, se produce la pluralización
de identidades sexuales de minorías que exigen reconocimiento.
3. En
lo que hace a la movilización misma se
destacan los cuerpos en un protagonismo inusual, pintado, desnudo, escrito, mostrado
como víctima, de una manera desafiante, con orgullo, con alegría y desenfado.
Demostrando rebeldía contra la represión sexual y contra el imperativo del
ideal de la imagen. En algunos casos acentuando una actitud de desvergüenza.
4. En
las marchas y concentraciones, se
observa una participación casi excluyente de mujeres. Muy pocos hombres,
incluso hay posiciones dentro del movimiento que los excluyen explícitamente. Se
ha desplazado la matriz heterosexual porque
se la considera una imposición del
patriarcado y una sexualidad normativa, el lazo homosexual ha tomado más protagonismo. Se trata de un feminismo segregativo en comparación con el de la década
del 60. En el cual las consignas eran “hagamos el amor no la guerra” y
proponían el “Amor libre”. Segregativo porque los sexo están más separados. M.Helen Brousse, compara esta segregación con
la de las religiones, que separan a los hombres de las mujeres, bajo la forma
de una prohibición. Ella dice, que la prohibición alimenta el deseo y la
ilusión de un encuentro posible entre los sexo. No es este el efecto de la
segregación actual del feminismo que parece haber asumido más el “ no hay
relación sexual” y el “Hay del Uno”.
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