Compartimos la información que da el director de la Real Academia Española con relación al género y el lenguaje que nos acercó nuestro colega Gustavo Kroitor.
http://www.ambito.com/diario/846118-la-rae-anuncia-el-fin-del-diccionario-tradicional#
Responsables del VEL: Ernesto Derezensky,Marcelo Marotta y Graciela Ruiz. Gustavo Kroitor, Ernesto Rizzo y Patricia Sawicke.
lunes, 11 de julio de 2016
miércoles, 22 de junio de 2016
"Trata"
"Trata, cuando la historia es interrumpida, suspendida, en los cuerpos robados, maltratados, quedan marcas como restos no reconocidos, arrasados en el silencio"
Obra y texto de Cecilia Salvetti ( miembro del VEL)
Obra y texto de Cecilia Salvetti ( miembro del VEL)
martes, 21 de junio de 2016
Un caso de femicidio
La siguiente viñeta clínica
fue trabajada en el marco de las actividades que tuvieron lugar el pasado mes
de mayo en el IOM2-CID-Jujuy.
El caso fue presentado
por Sergio Higa, miembro y docente del CID Jujuy y los comentarios estuvieron a
cargo de Graciela Ruiz como docente del IOM, miembro de la EOL y de la AMP. Luego
de los comentarios se dio lugar a un debate con la participación de los asistentes
al curso que organiza este año el Cid Jujuy titulado "¿Cómo se forman las
parejas?".
Se trata de un hombre que
mató a su pareja y estando en prisión consulta por no saber cómo decirle
a sus hijos pequeños lo sucedido.
La conversación clínica
sobre este caso de “femicidio”, apuntó a despejar las coordenadas del pasaje al
acto, o sea ese real que aparece en los
bordes del discurso a causa del discurso mismo.
Presentación
de Sergio Higa:
A.
asiste al Consultorio Externo de psicología y a un Grupo para hombres con problemas de violencia,
de un hospital público. Es reconocido por sus pares debido a su talante siempre
rígido, y a que cuando saluda ejerce una fuerte presión al dar la mano. Tiene
la apariencia estética de un hombre de los años 80: esconde su rostro detrás
de unos grandes anteojos con un viejo marco de metal, viste ropa impecable, no
dejando ningún detalle al azar. Siguiendo la misma línea de su cuerpo, tiene
una visión hipercrítica de todo, anteponiendo siempre el deber y la moral.
El
motivo por el cual solicitó hacer psicoterapia es porque no sabe cómo decirles
a sus hijos la causa de su estadía en prisión, ellos saben que él está preso
porque hizo algo malo pero no saben qué, saben que la madre de ellos está
muerta pero no saben cómo murió. Actualmente tienen 9 y 11 años, viven con una
hermana de A., quien utiliza el dinero de los alquileres de propiedades de A. para
criarlos. Sólo mantienen comunicación telefónica y, respecto de su encierro, se
limita a decirles que está preso porque hizo algo malo y que pronto volverán a
estar juntos.
Es
el menor de seis hermanos y como tal “siempre ligaba los
trapos rotos pero para navidad nos compraban algo nuevo a todos”.
Dice que de chico recibió una educación muy estricta por parte de su padre
quien lo golpeaba a menudo, no dejándole pasar ningún error. Estuvo internado
como pupilo en un colegio católico desde los ocho hasta los quince años. Se
encoleriza cuando dice haber visto varias veces a los curas abusar sexualmente
de sus compañeros “yo sé la porquería que es la Iglesia
Católica, por eso me hice Testigo de Jehová… entre el internado y la cárcel
llevo diez y siete años en cautiverio”.
La
mayoría de las veces, sus dichos se tiñen de una moral llevada al fundamentalismo,
testimoniando acerca de los momentos en que hizo existir la justicia, como
aquella vez que, volviendo del campo con su familia, se detuvieron a recolectar
frutos de un árbol dentro de una finca, hasta que fueron sorprendidos y
atacados a pedradas por el sereno del campo, entonces A. organizó a sus
familiares para capturarlo, golpeándolo hasta el punto de dejarlo inconsciente,
dice que a pesar que tuvieron que dividirse para escapar de la escena sin dejar
rastros “ese infeliz no se escapó”. Es que si
el Otro de la transgresión se le escapa, experimenta un tormento constante que
no cesa. Una vez, unos desconocidos entraron
a robar a la casa de su madre y la golpearon fuertemente, dándose luego a la
fuga, desde entonces llevaba consigo un arma con la esperanza de encontrar a
los delincuentes.
Comenzó
a trabajar de muy joven como ayudante de un hombre mayor en el comercio de
comestibles, y valiéndose de una estricta disciplina, consistente en
mentalizarse todo el tiempo en sus objetivos a corto, mediano y largo plazo,
logró independizarse en pocos años y se abrió camino en el mismo rubro.
Cuando
su situación económica mejoró decidió contratar una empleada doméstica,
eligiendo a una joven de diez y ocho
años que trabajaba limpiando el negocio de un amigo. Ella era veinte años menor
y al poco tiempo de comenzar a limpiar su casa iniciaron una relación amorosa.
Entonces la llevó a la casa de su madre para que aprenda a cocinarle las mismas
recetas y a realizar los quehaceres del hogar igual que ella: limpiar,
planchar, acomodar la ropa, etc. Luego la inscribió en el monotributo y sin
preguntarle, la puso a trabajar “para que avance
económicamente, era buena pero muy quedada no tenía ambiciones, yo tenía que
andar detrás de ella para que haga las cosas, sino no hacía nada… con ella tuve
que ser muy estricto”. Hasta allí había logrado una continuidad sin
falta entre su madre y su mujer ya que le hacía aprender todo tal cual los
modos de cocinar, planchar y limpiar de su madre.
Paralelamente
dice que nunca pensó que la mujer estuviera disconforme con la vida que
llevaban ya que nunca le cuestionaba nada, ni siquiera cuando le dijo que
quería tener dos hijos “una mujer y un varón para que
siga el apellido”. Cuando se lo indaga acerca de ¿qué opinaba ella?
de trabajar, tener esos hijos, aprender a hacer los quehaceres tal como su
madre, etc. responde “cuando yo le decía que tenía que
hacer las cosas nunca me dijo nada”.
Su
vida por ese entonces le parecía
perfecta, salvo por el trago amargo del robo a su madre que le dejó un tormento
psíquico que no cesaba, las cosas le venían saliendo tal como las planeaba. Fue
por esos días que su esposa le comunicó una noticia que cambiaría el curso de
su vida.
Aproximadamente
un mes después del robo a su madre, su mujer, por primera y única vez, le dijo
que necesitaba decirle algo, le pidió que se siente y le confesó que no era
feliz con él, que su vida era una tortura, que había conocido a otro hombre y
que había decidido irse con él. Le dejaría a los chicos y no le haría ningún
problema por la parte económica. La presentificación de su mujer como distinta
de su madre, del momento en que le mostró su deseo, tuvo una respuesta
instantánea, sin intermediación del pensamiento: la mató disparándole con la
pistola que llevaba siempre consigo para capturar a los ladrones que habían
asaltado a su madre.
En
la cárcel ha logrado acceder al periodo de confianza de manera muy anticipada
si se lo compara con el resto de los internos. Es que a pesar de haber
asesinado de un tiro en la cabeza a su esposa y madre de sus dos hijos de tres
y cinco años, al momento del hecho, ha logrado ganarse la confianza de todo el
personal como así también el respeto de sus compañeros de pabellón. No quiere
volver a hacer pareja cuando salga. No registra la posibilidad de que su mujer
no haya aceptado su plan de vida, considera que si bien hizo mal en matarla y
mucho más en dejar sin madre a sus hijos, la responsable fue ella por haber
querido abandonar a sus hijos, por querer dejarlo sólo con todo ese proyecto de
vida, por no haber mostrado su desacuerdo cuando él le iba diciendo el paso a
paso del plan de vida que tenía proyectado.
Antes
de irse en la última entrevista me pide un papel y escribe “también los perros tienen testículos, pero eso no los hace a
unos más machos que otros, no te vanaglories de tus conquistas, todo eso es
vanidad. Serás el hombre que debas ser el día que tengas un corazón limpio,
sólo entonces agradecerás a Jehová”, al respecto dice “es que hay hombres que siembran hijos por todos lados y las
dejan a las mujeres sufriendo… yo me considero un edificio en construcción que
vino un temblor y se derrumbó, pero ahora estoy construyendo con firmeza desde abajo”.
sábado, 26 de marzo de 2016
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Seminario
VEL 2016
Cuerpos
violentados
|
La violencia de
género, conducida por una política de género que reclama condena y castigo,
hace perder de vista lo que es evidente en cualquiera de sus fenómenos: la
violencia de género es una de las formas contemporáneas de la aparición del
goce. Estas formas, exceden al género y a toda encerrona dialéctica entre
víctima y victimario. Alcanza a los cuerpos.
Los cortes en el
cuerpo, los asesinatos, los suicidios, los femicidios, las violaciones, por
mencionar algunos, son formas en las que se violentan los cuerpos cuando la
palabra y su función no alcanzan.
Las rebeldías
modernas contra las normas que intentan
determinar el sexo, el género y las maneras de obtener placer son manifiestos
modernos sobre el goce.
Los cuerpos
violentados por los productos de la ciencia mediante objetos, hormonas y
sustancias hacen de éstos, cuerpos impuros, cuerpos frontera, cuerpos post
anatómicos, cuerpos abyectos, cuerpos post - queer, micro sexos.
Asistimos a la
variada exhibición moderna de la frase de Lacan: “El parletre adora su cuerpo”,
aún cuando es objeto de violencia. Proponemos investigar la política de los
cuerpos violentados en su diversidad y el Un-cuerpo.
I
Violencia
de género.
Política de género.
Dialéctica
victima-victimario
“Ser
pegado”
-------------------------------------
Políticas del psicoanálisis.
Respuestas
del sujeto. Fantasma.
Borra
la dialéctica víctima-victimario
“hacerse
pegar” Circuito pulsional.
II
Subjetivación (fantasma)
versus reducción al resto (cuerpo)
III
Formas en que se violentan los
cuerpos:
Cortes,
asesinatos, incisiones, femicidios, violaciones, tratamientos estéticos,
tratamientos farmacológicos, tratamientos de cambio de sexo. …
IV
Rebeldía moderna contra la normalización del cuerpo – goce de la
disidencia
La
subversión al modelo heterosexual.
Beatriz
Preciado.
V
Cuerpo y discurso de la
ciencia
VI
“La adoración del cuerpo”
Del
sujeto- cuerpo al parletre y un cuerpo.
Bibliografía:
Lacan J.: Seminario X
“La angustia”.
Lacan J.: Seminario
XX “Aun”.
Lacan J.: Seminario
XXIII “El Sinthome”, “Joyce el síntoma”
Lacan J.: Los Otros Escritos.
“Joyce el síntoma”
Miller J.-A.: “Piezas
sueltas” Último capitulo.
Miller J.-A.: “El
ultimísimo Lacan”.
Miller J.-A.: “El
inconsciente y el cuerpo hablante”.
Laurent, E.: “Cuerpos
que buscan escritura”.
Scillicet, El cuerpo
hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI.
Pag. Web. Congreso
AMP 2016. Textos de orientación del X Congreso de la AMP. Comité de acción de
la Escuela Una.
Preciado, B.: “Texto
Yonqui”.
Foucault, M.:
“Vigilar y castigar”.
sábado, 19 de marzo de 2016
Inicio del Seminario del VEL
"Cuerpos violentados"
El próximo lunes 28 de Marzo de 13:30 a 15:00 hs. tendrá lugar la primer clase del Seminario anual,presentando el tema de investigación del próximo año.
Lugar: Ancón 5201
C1425FYH CABA
C1425FYH CABA
(segunda parte)
La violencia en los estilos de enlaces
Referirnos a los estilos de enlaces
implica partir del real del psicoanálisis: “no hay
relación sexual”. La ausencia de esta relación condiciona los
estilos. [1] Se trata del síntoma que se inscribe en el ser hablante como suplente
de lo que falta.[2]
Las parejas del sujeto se constituyen sobre el fondo de esta inscripción
imposible y son la pareja de la demanda, la del amor y la del deseo. Se
articulan en el campo del Otro, en tanto estructura del lenguaje, como lugar de la falta, o por el contrario
lugar del valor fálico. Estas parejas no son ni excluyentes, ni superadoras,
conforman recursos teóricos, que según el caso singular se manifiestan en
una mayor o menor evidencia o en una ausencia reveladora.
El partenaire síntoma
La nueva axiomática,[3] establece como punto de partida el goce y se trata de
saber cómo ese goce encuentra al Otro. El sujeto está solo con su propio goce bajo la forma del
síntoma que ya no es mensaje.
En el Seminario XX, ya no se
trata del partenaire falicizado sino de la inscripción del sujeto en la función
fálica como reguladora de goce, en sus dos vertientes posibles. En este nivel,
la función fálica no califica al partenaire sino al sujeto mismo, el partenaire
aparece con un estatuto disminuido, degradado, que es el de ser medio de goce. [4]
El goce del síntoma procede de la pulsión pero no es estrictamente la
pulsión.
Se hace necesario articular la conjunción entre ese goce del Uno y el
Otro. El síntoma lleva implícito su Otro, lo construye.
El partenaire goce encuentra su fundamento en el mismo movimiento
circular de la pulsión. En el texto freudiano [5] los pasos que incluyen al otro se encuentran en las torsiones de la
pulsión, como transformación en lo contrario
y vuelta hacia la propia persona. El otro es quien mira o
pega al sujeto.
Lacan agrega: “… después de haber girado en torno a algo que llamo el objeto “a”. Yo asevero que así es como el sujeto llega a
alcanzar la dimensión propiamente dicha del Otro con mayúscula…”[6]
Para Lacan, la actividad de la pulsión se concentra en ese hacerse:
hacerse ver, hacerse pegar. Miller [7] señala que la inversión freudiana se produce en la relación especular,
en la simetría del espejo, mientras que el Otro que se alcanza, según Lacan, no
es el doble del yo. En este punto se funda el lazo, no a nivel del espejo sino
en el nivel de la pulsión.
Cuando el síntoma de uno se empareja con el síntoma del otro, la pareja
permanece adherida a la felicidad de la pulsión de cada uno. La pulsión empuja
hacia el campo del Otro, donde encuentra los semblantes necesarios para
mantener su autoerotismo.
La disimetría de los goces en los lazos sintomáticos
Hay dos formas de lazos sintomáticos según se parta de las fórmulas de
la sexuación del lado masculino o femenino.
Del lado masculino el goce fálico, del lado femenino se agrega un goce
suplementario que, al no cerrarse en el conjunto del para todo fálico, conecta
con una dimensión infinita, constituyendo
lo imparable de lo femenino. Las
dos formas degradan el partenaire al objeto “a” plus de gozar, pero la forma
femenina puede vivir el amor de una manera loca, una entrega infinita.
“No es porque son masoquistas, sino porque al no existir el
limite, esa barrera de la amenaza de castración, pueden ser mucho más decididas
para poner de sí mismas, para poner de su cuerpo y alcanzar el punto en que se
aseguran el goce del Otro, en que se aseguran que el “tú me pegas” les vuelve
en forma invertida”[8]
El hombre es para la mujer un
estrago. [9] Avenirse a ser objeto de maltrato en nombre del amor es una modalidad
de estrago para la mujer. El estrago es exactamente la otra cara del amor....es
la faz de goce del amor [10], es el síntoma.
Una mujer es un sinthome para
todo hombre. [11] En los casos de forclusión, la mujer como sinthome puede suplir el
desanudamiento del nudo. Por lo tanto, puede suceder que la
separación de la mujer desencadene una psicosis, con posibles pasajes al acto que muchas veces se completa con el suicidio
melancólico.
Políticas del psicoanálisis
frente a las políticas de género
Ya nos referimos a las políticas
del género, ahora abordaremos las políticas del psicoanálisis que, fundadas en
las enseñanzas de Lacan, se le contraponen.
La AMP ha sentado una posición al
presentarse en 2013 y 2015 ante la ONU como una ONG con estatuto de consultante
especial[12].
Género y sexuación
Es habitual oponerle al género los
criterios que se deducen de la sexuación. En especial para explicar la
violencia hacia las mujeres por el rechazo que produce quien encarne el
misterio de la feminidad expresado en el Otro goce.
Si muchas mujeres parecen
consentir a ser golpeadas es por su propio rechazo a ese goce enigmático que es
el de ellas.
Quienes se apoyan en los Estudios
de género suelen definir la violencia de género como la ejercida contra la
mujer, por el sólo hecho de ser mujer. Ese es el espíritu del término
femicidio.
Nosotros, podemos abordarla como
la violencia ejercida hacia quien encarne el goce específicamente femenino, sea
hombre o mujer en el sentido biológico.
Una mujer al dirigirse al goce
fálico, del lado hombre, también puede ser víctima de violencia al caer en una
lucha por ese dominio con su partenaire, o al ocupar el lugar de objeto, en ese
caso objeto de rechazo.
Género e identidad
sinthomal
En la identificación hay
fabricación, artificio, semblante, algo que se construye. En efecto según
Butler “los términos femenino o masculino para designar el género, están siempre
en un proceso posible de ser rehechos”[14].
Lacan mismo conmueve la cuestión
de “la identidad sexual al formular que La mujer no existe”[15], es decir que no existe esa identidad sexuada.
Mientras tanto los Estudios de género sólo extienden esta premisa a todo el
dominio de la sexualidad.
Sin embargo en el ultimísimo Lacan ¡hay una identidad! : la“identidad sinthomal”
Miller dice que Lacan “sugiere que
el psicoanálisis se podría definir como el acceso a la identidad sinthomal, es
decir… acceder a la consistencia
absolutamente singular del sinthome”.[16]
Debemos vincular esta consistencia
singular del sinthome, esta identidad, con esa otra “que es la única
consistencia del parlêtre”[17] , la del Un-cuerpo, del
que se obtiene el principio de identidad cuando “da una idea de sí mismo”[18] en tanto “mantiene unido
al parlêtre”[19]
El Un-cuerpo como única
consistencia es lo opuesto de la función $, que es una función variable del
significante, que los Estudios de género tomaron como referencia al partir del
de-constructivismo y al liberar una suerte de constructivismo generalizado,
dando acceso a un sin límite de identificaciones, como así también a diferentes
significantes para intentar nombrar otros diversos modos de goce.
Entonces “no hay identidad
sexuada”, idea que en parte compartimos con los Estudios de Género pero “hay
identidad sinthomal”, lo que nos diferencia de esos Estudios.
Cuando los Estudios de Género
abordan la “Identidad de género” se refieren a identidades que nombran, por eso
se reducen a identificaciones, mientras que la “identidad sinthomal” no es
enunciativa ni se refiere a un saber dominado por lo simbólico, pues apunta al
“saber hacer” con el sinthome.
Responsables: Carlos D. García, Ernesto Derezensky, Marcelo Marotta (relator), Graciela Ruiz. Colaboradores: María E. Banzato, Zulema Buendía, Viviana Capisciolto, Ana Cascardo, Rosmary Galvagna, Patricia Gorocito, Marcela Gutman, Norberto Inda, María F. Mina, Cecilia Salvetti, Patricia Sawicke, Daniela Szostak, Gabriela Triveño.
[1] Lacan J. Seminario 19, p.19
[2] Lacan J. Seminario 18 p.155
[3] Miller. Los signos del goce,p 331
[4] Miller. El Otro que no existe y sus comités de
ética.p.416
[5] Freud S. Las pulsiones y sus destinos
[6] Lacan J. Seminario 11, p.201
[7] Miller. op.cit, p 384
[8] Laurent, Posiciones femeninas del ser, p.70
[12]
Blog del VEL: ver artículos y reportaje
[13] Miller, Piezas Sueltas, p.
410.
[14] Judith Butler, Deshacer el
género.
[15] Miller, Piezas Sueltas, p.
414.
Departamento de Estudios Psicoanalíticos sobre Violencia Texto colectivo
Compartimos la elaboración
colectiva de un texto que es el resultado de dos años de trabajo del
Departamento de Estudios Psicoanalíticos sobre la Violencia (VEL). En este periodo el Departamento se dedicó a la
investigación de “Los lazos sexuales en el siglo XXI. Violencia de género y
femicidio”
(primera parte)
Violencia de Género
El género y los cuerpos
sexuados
Una historia de los “Estudios de Género” ya fue desplegada en varias
publicaciones[1],
a modo de introducción sólo puntuaremos
algunas nociones de dos de sus representantes más importantes.
Judith Butler, en “El género en disputa”, discute las cuestiones del
género alejándose de las posiciones esencialistas y constructivistas.
Buscando un instrumento de deconstrucción del “poder hegemónico
heterocentrado” subraya el carácter performativo de la sexualidad y del género,
entendido como el poder reiterativo y referencial del discurso para producir los fenómenos que
regula e impone. Este proceso, vinculado con la hegemonía heterosexual, produce
cuerpos que importan y cuerpos abyectos, rechazados, impensables, que son
invisibilizados y no alcanzan inteligibilidad cultural (gays, lesbianas,
transexuales, intersexuales, minorías raciales, etc.)
Beatriz Preciado en “Testo Yonqui” vincula la invención de la
categoría de género con lo que denomina el “nuevo régimen fármaco pornográfico”,
desarrollando un análisis sexo-político de la economía mundial.
La desidentificación
crítica.
Preciado comunica los efectos de una experiencia que denomina
“ensayo corporal” que consiste en la autoadministración de testosterona. Luego
de adquirir una serie de caracteres masculinos, pasó a nombrarse Paul.
Siendo crítica al género masculino, justifica este “ensayo” desplegando
su goce de la disidencia de género. Nunca se sintió mujer, pero no busca ser
hombre, puesto que se postula como una especie de ateo del sistema sexo-género.
Lo dice así: “No creo que exista la
feminidad ni la masculinidad, sólo son ficciones políticas normativas. (…) Para
mí la masculinidad no es un origen; yo no estoy buscando el hombre que yo era
(…) esto de la reversibilidad está clarísimo: alguien puede tomar dosis de
hormonas seis meses, dejarlas, retomarlas, volver a tener la regla, quedar
embarazado… Es decir, en principio, nada impediría que alguien pudiera estar en
un proceso de producción y modulación de género”.[2]
Ciencia y Capitalismo
Según Preciado “la era fármaco pornográfica” sitúa a la industria
farmacéutica y la pornografía como los
medios a través de los cuales las burocracias gubernamentales desarrollan una
nueva gestión política y técnica del cuerpo, del sexo y de la sexualidad.
El dispositivo pornográfico promueve una sexualidad para el
espectáculo, donde lo público implica siempre la posibilidad de su
comercialización, asegurando un consumo que se encuentra a disposición de
cualquiera que tenga acceso a la red a través de múltiples soportes:
televisión, computadoras, telefonía celular etc.
De la industria farmacéutica se destacan los bajos costos de la
fabricación y los montos importantes que se dedican a la investigación y
desarrollo de nuevos productos, no por necesidades sanitarias sino según los
cálculos de rentabilidad.
La testosterona, junto con la oxitocina, la serotonina, el
estrógeno, son un conjunto de moléculas disponibles para fabricar la
subjetividad y sus afectos. Por fuera de estas ecologías somatopolíticas que
regulan el género y la sexualidad, no hay hombres ni mujeres, del mismo modo
que no hay heterosexualidad ni homosexualidad. La biotecnología y las técnicas
quirúrgicas intervienen sobre el cuerpo, los órganos, los tejidos y las
moléculas, a partir de las que se fabrica una nueva apariencia de naturaleza.
Más allá de sus diferencias, Butler y Preciado, coinciden al
criticar a las nominaciones identitarias.
Los géneros
lacanianos
Los
psicoanalistas, un poco azorados, asistimos en la actualidad a una especie de
pulverización, un estallido del significante “género”.
En este apartado nos ubicaremos en un tiempo anterior y
posterior al de la sexuación. Rescataremos algunas elaboraciones de Lacan sobre
el género para demostrar que en ellas hay muchos argumentos para responder,
antes y ahora, a los “estudios de género y sus políticas.” Con más de veinte
referencias, el género en Lacan ha caído en el olvido, perdiéndonos algunas
intervenciones significativas que permitirían renovadas respuestas.
Tomemos cuatro
indicaciones de manera muy breve.
El género
en relación a la histeria
En el
Seminario 24, comentando las equivocaciones de género en el lenguaje, Lacan
dice: “Pues es mi caso. Yo también, no tengo más que un inconsciente (...)
Eso no quiere decir nada más. Yo no consisto más que en un inconsciente en el
cual pienso noche y día, lo que hace que l'une-bévue devenga inexacta — ¡hago
tan pocas equivocaciones (bévues)!. Por supuesto, las cometo cada tanto, me
sucede decir en un restaurante. La señorita está reducido a no comer sino
cangrejos a nado. En tanto que llegamos a cometer un error de este género, eso
no va lejos. Al fin de cuentas, soy un histérico perfecto, es decir sin
síntomas, salvo cada tanto este error de género. De todos modos, hay algo que
distingue a la histérica de mí. Voy a tratar de presentárselos”
Esta histeria
de Lacan, llamada por él mismo histeria perfecta, es la que no tiene síntomas,
por eso los errores de género que
comete no van lejos, es decir, no llaman al sentido, al cuestionamiento por el
ser o por el género, al contrario de las histerias de conversión freudianas que
llaman a la interpretación, convirtiendo esos “errores” en lapsus que buscan
sentido.
La histeria
perfecta no está sostenida en el amor al padre, sin embargo, no está libre de
los errores del género en el lenguaje.
Constatamos
así dos errores de género muy distintos: uno que apunta a la identidad sexual y
el otro puramente gramatical.
El género
con relación al incauto
En el
Seminario 21 Lacan construye la oposición entre incautos y no incautos. El
incauto acepta ser tomado por el saber inconsciente, en cambio el no incauto
rechaza estar tomado por el inconsciente.
El incauto del
inconsciente se ubica del lado del error, de los desechos de la vida anímica
situados por Freud. También está del lado de la repetición y de lo imposible.
El no incauto
del inconsciente, al no pasar por el significante, su determinación queda del
lado de la errancia. Quizás podamos ubicar aquí a los representantes de los
Estudios de género, en tanto parecen desconocer al sujeto del inconsciente.
El género
con relación al lenguaje
En el
Seminario 19 dice: “Ellos (la niña y el niño) no se reconocen como seres
hablantes (…) Lógicamente, lo importante es que se distinguen. Yo no lo negaba,
pero es un deslizamiento. Lo que yo no negaba no es justamente eso. Se los
distingue, no son ellos quienes se distinguen”.
Se los
distingue por medio del lenguaje.
Actualmente
los teóricos del género y de la teoría queer no sólo inventaron nuevos géneros
sino que han creado nuevas formas de nombrar al género o la no identidad con el
lenguaje. Por ejemplo se usa la @ en el lugar de la vocal que ubica al género,
entonces se escribe: niñ@, tod@s, ell@s, nosotr@s pero existen dificultades
para los pronombres singulares (él o ella) y para el lenguaje oral, porque el
signo @ no se lo puede decir, entonces inventaron “todes” en lugar de todos. Se
intenta romper con las nominaciones identitarias inventando otras formas de
nombrar.
Lacan mantiene
la cuestión del género como semblante y no con el reduccionismo nominalista de
los estudios de género.
Bassols plantea[3]
que lo femenino es neutro y singular, no tiene género y escapa a cualquier
intento de simbolización del lenguaje por lo que no se puede pluralizar. Para
la teoría del género y la teoría queer la diferencia sexual está en el género
como un significante amo, en cambio para Lacan la diferencia sexual es lo que
no está en el significante.
La
identidad de género
Lacan en el
Seminario 18[4]
comenta:“La identidad de género no es
otra cosa que lo que acabo de expresar con estos términos, el hombre y la
mujer…Para comprender el hincapié que se hace a estas cuestiones, en esta
instancia debe percibirse que lo que define al hombre es su relación con la
mujer, e inversamente. Nada nos permite extraer estas definiciones del hombre y
de la mujer de la totalidad de la experiencia hablante…Para el muchacho, se
trata en la adultez de hacer de hombre. Esto es lo que constituye la relación
con la otra parte”
Constatamos
que Lacan define a la identidad de género por el semblante, esto es por “el
hacer de”, por el “dar signos de que se lo es”, más allá de toda identificación
nominalista.
¿La violencia
de género es una epidemia?
La violencia
de género puede sostenerse en dos formas de epidemias.
La freudiana,
que se contagia por identificación y que, como plantea Bassols, se puede
propagar según el tratamiento que se le otorgue (por ej. el mediático).
Otra forma de
epidemia es mediante la nominación. Una nominación que en lugar de cumplir una
función de anudamiento limitando el goce, por el contrario “esparce goce” [5]
Como lo señala E.
Laurent, el soporte del despliegue de las epidemias actuales son las
nominaciones sociales. En la época del Otro que no existe el goce ya no es
regulado por la nominación simbólica que introduciría únicamente el Nombre del
Padre, en su lugar se producen nominaciones contemporáneas como estilo de goces
que se juntan en comunidades o agrupamientos más o menos parecidos.[6]
Como efecto producen “fabricaciones de clases inestables” cuya función es
“etiquetar” el goce del síntoma del sujeto, tal como sucede con el DSM.
Laurent agrega: “La tendencia de este nominalismo
contemporáneo sería la de inscribir los cuerpos en un sistema clasificatorio de
modo tal que encuentren su lugar, su estilo de goce, dentro de una distribución
dispuesta por el sistema del derecho”.[7]
Observemos que muchas
mujeres que pasan por distintas situaciones de violencia quedan situadas como
“víctimas de la violencia”, nominación imaginaria que resulta una trampa o una
limitación de su propia palabra que queda reducida a la denuncia, o sólo como
un testimonio que sirva para la verificación de los hechos como mera verdad de
lo acontecido.
Hay casos notables en
los que el sujeto toma al hecho de violencia como aquel que le da una identidad
inmediata. Según la tesis de Pierre Rosanvallon la sociedad no ofrece soportes
estables mediante los cuales los individuos puedan construir sus identidades
constituyéndose así un vacío que se tiende a completar con nuevos semblantes,
bajo la promoción de nuevas identidades. Es lo que se denomina una “demiurgia social”.[8]
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