sábado, 19 de marzo de 2016

Inicio del Seminario del VEL


"Cuerpos violentados"

El próximo lunes 28 de Marzo de 13:30 a 15:00 hs. tendrá lugar la primer clase del Seminario anual,presentando el tema de investigación del próximo año. 
 
 
Lugar: Ancón 5201
C1425FYH CABA

(segunda parte)

La violencia en los estilos de enlaces
Referirnos a los estilos de enlaces  implica partir del real del psicoanálisis: “no hay relación sexual”. La ausencia de esta relación condiciona los estilos. [1] Se trata del síntoma que se inscribe en el ser hablante como suplente de lo que falta.[2]
Las parejas del sujeto se constituyen sobre el fondo de esta inscripción imposible y son la pareja de la demanda, la del amor y la del deseo. Se articulan en el campo del Otro, en tanto estructura del lenguaje,  como lugar de la falta, o por el contrario lugar del valor fálico. Estas parejas no son ni excluyentes, ni superadoras, conforman  recursos teóricos,  que según el caso singular se manifiestan en una mayor o menor evidencia o en una ausencia reveladora.
El partenaire síntoma
La nueva axiomática,[3]  establece  como punto de partida el goce y se trata de saber cómo ese goce encuentra al Otro. El sujeto está  solo con su propio goce bajo la forma del síntoma que ya no es mensaje.   
En el Seminario XX,  ya no se trata del partenaire falicizado sino de la inscripción del sujeto en la función fálica como reguladora de goce, en sus dos vertientes posibles. En este nivel, la función fálica no califica al partenaire sino al sujeto mismo, el partenaire aparece con un estatuto disminuido, degradado, que es el de ser medio de goce. [4]
El goce del síntoma procede de la pulsión pero no es estrictamente la pulsión.
Se hace necesario articular la conjunción entre ese goce del Uno y el Otro. El síntoma lleva implícito su Otro, lo construye.
El partenaire goce encuentra su fundamento en el mismo movimiento circular de la pulsión. En el texto freudiano [5] los pasos que incluyen al otro se encuentran en las torsiones de la pulsión, como transformación en lo contrario  y vuelta hacia la propia persona. El otro es quien  mira  o pega al sujeto.
 Lacan agrega: “… después de haber girado en torno a algo que llamo el objeto “a”.  Yo asevero que así es como el sujeto llega a alcanzar la dimensión propiamente dicha del Otro con mayúscula…”[6]
Para Lacan, la actividad de la pulsión se concentra en ese hacerse: hacerse ver, hacerse pegar.  Miller [7] señala que la inversión freudiana se produce en la relación especular, en la simetría del espejo, mientras que el Otro que se alcanza, según Lacan, no es el doble del yo. En este punto se funda el lazo, no a nivel del espejo sino en el nivel de la pulsión.
Cuando el síntoma de uno se empareja con el síntoma del otro, la pareja permanece adherida a la felicidad de la pulsión de cada uno. La pulsión empuja hacia el campo del Otro, donde encuentra los semblantes necesarios para mantener su autoerotismo.
La disimetría de los goces en los lazos sintomáticos
Hay dos formas de lazos sintomáticos según se parta de las fórmulas de la sexuación del lado masculino o femenino.
Del lado masculino el goce fálico, del lado femenino se agrega un goce suplementario que, al no cerrarse en el conjunto del para todo fálico, conecta con una dimensión infinita, constituyendo  lo imparable de lo femenino.  Las dos formas degradan el partenaire al objeto “a” plus de gozar, pero la forma femenina puede vivir el amor de una manera loca, una entrega infinita.
“No es porque son masoquistas, sino porque al no existir el limite, esa barrera de la amenaza de castración, pueden ser mucho más decididas para poner de sí mismas, para poner de su cuerpo y alcanzar el punto en que se aseguran el goce del Otro, en que se aseguran que el “tú me pegas” les vuelve en forma invertida”[8]
 El hombre es para la mujer un estrago. [9] Avenirse a ser objeto de maltrato en nombre del amor es una modalidad de estrago para la mujer. El estrago es exactamente la otra cara del amor....es la faz de goce del amor [10], es el síntoma.
Una mujer es un  sinthome para todo hombre. [11] En los casos de forclusión, la mujer como sinthome puede suplir el desanudamiento del nudo. Por lo tanto, puede suceder  que  la separación de la mujer desencadene una psicosis, con posibles pasajes al acto  que muchas veces se completa con el suicidio melancólico. 
Políticas del psicoanálisis frente a las políticas de género
Ya nos referimos a las políticas del género, ahora abordaremos las políticas del psicoanálisis que, fundadas en las enseñanzas de Lacan, se le contraponen.
La AMP ha sentado una posición al presentarse en 2013 y 2015 ante la ONU como una ONG con estatuto de consultante especial[12].
Género y sexuación
Es habitual oponerle al género los criterios que se deducen de la sexuación. En especial para explicar la violencia hacia las mujeres por el rechazo que produce quien encarne el misterio de la feminidad expresado en el Otro goce.
Si muchas mujeres parecen consentir a ser golpeadas es por su propio rechazo a ese goce enigmático que es el de ellas.
Quienes se apoyan en los Estudios de género suelen definir la violencia de género como la ejercida contra la mujer, por el sólo hecho de ser mujer. Ese es el espíritu del término femicidio.
Nosotros, podemos abordarla como la violencia ejercida hacia quien encarne el goce específicamente femenino, sea hombre o mujer en el sentido biológico.
Una mujer al dirigirse al goce fálico, del lado hombre, también puede ser víctima de violencia al caer en una lucha por ese dominio con su partenaire, o al ocupar el lugar de objeto, en ese caso objeto de rechazo.
Género e identidad sinthomal
Como plantea Miller[13] los Estudios de Género sustituyen identidad por identificación.
En la identificación hay fabricación, artificio, semblante, algo que se construye. En efecto según Butler “los términos femenino o masculino para designar el género, están siempre en un proceso posible de ser rehechos”[14].
Lacan mismo conmueve la cuestión de “la identidad sexual al formular que La mujer no existe”[15],  es decir que no existe esa identidad sexuada. Mientras tanto los Estudios de género sólo extienden esta premisa a todo el dominio de la sexualidad.
Sin embargo en el ultimísimo  Lacan ¡hay una identidad! : la“identidad sinthomal”
Miller dice que Lacan “sugiere que el psicoanálisis se podría definir como el acceso a la identidad sinthomal, es decir… acceder a la consistencia  absolutamente singular del sinthome”.[16]
Debemos vincular esta consistencia singular del sinthome, esta identidad, con esa otra “que es la única consistencia del parlêtre”[17] , la del Un-cuerpo, del que se obtiene el principio de identidad cuando “da una idea de sí mismo”[18] en tanto “mantiene unido al parlêtre”[19]
El Un-cuerpo como única consistencia es lo opuesto de la función $, que es una función variable del significante, que los Estudios de género tomaron como referencia al partir del de-constructivismo y al liberar una suerte de constructivismo generalizado, dando acceso a un sin límite de identificaciones, como así también a diferentes significantes para intentar nombrar otros diversos modos de goce.
Entonces “no hay identidad sexuada”, idea que en parte compartimos con los Estudios de Género pero “hay identidad sinthomal”, lo que nos diferencia de esos Estudios.
Cuando los Estudios de Género abordan la “Identidad de género” se refieren a identidades que nombran, por eso se reducen a identificaciones, mientras que la “identidad sinthomal” no es enunciativa ni se refiere a un saber dominado por lo simbólico, pues apunta al “saber hacer” con el sinthome.



Responsables: Carlos D. García, Ernesto Derezensky, Marcelo Marotta (relator), Graciela Ruiz. Colaboradores: María E. Banzato, Zulema Buendía, Viviana Capisciolto, Ana Cascardo, Rosmary Galvagna, Patricia Gorocito, Marcela Gutman, Norberto Inda, María F. Mina, Cecilia Salvetti, Patricia Sawicke, Daniela Szostak, Gabriela Triveño.





[1]  Lacan J. Seminario 19, p.19
[2]  Lacan J. Seminario 18 p.155
[3]  Miller. Los signos del goce,p 331
[4]  Miller. El Otro que no existe y sus comités de ética.p.416
[5]  Freud S. Las pulsiones y sus destinos
[6]  Lacan J. Seminario 11, p.201
[7]  Miller. op.cit, p 384
[8] Laurent, Posiciones femeninas del ser, p.70
[9]  Lacan J. Seminario 23. p.99
[10]  Miller J.-A. El partenaire síntoma. p.276
[11]  Lacan J. Seminario 23. p.99
[12]   Blog del VEL: ver artículos y reportaje
[13]   Miller, Piezas Sueltas, p. 410.
[14]   Judith Butler, Deshacer el género.
[15]   Miller, Piezas Sueltas, p. 414.
[16]  Miller, El ultimísimo Lacan, p. 140.
[17]   Idem, Piezas sueltas, p. 417
[18]   Idem nota 6, p. 108
[19]   Idem nota 7, p. 417

Departamento de Estudios Psicoanalíticos sobre Violencia Texto colectivo

Compartimos la elaboración colectiva de un texto que es el resultado de dos años de trabajo del Departamento de Estudios Psicoanalíticos sobre la Violencia (VEL).  En este periodo el Departamento se dedicó a la investigación de “Los lazos sexuales en el siglo XXI. Violencia de género y femicidio”  

(primera parte)

Violencia de Género
El género y los cuerpos sexuados
Una historia de los “Estudios de Género” ya fue desplegada en varias publicaciones[1], a modo de introducción  sólo puntuaremos algunas nociones de dos de sus representantes más importantes.
Judith Butler, en “El género en disputa”, discute las cuestiones del género alejándose de las posiciones esencialistas y constructivistas.
Buscando un instrumento de deconstrucción del “poder hegemónico heterocentrado” subraya el carácter performativo de la sexualidad y del género, entendido como el poder reiterativo y referencial  del discurso para producir los fenómenos que regula e impone. Este proceso, vinculado con la hegemonía heterosexual, produce cuerpos que importan y cuerpos abyectos, rechazados, impensables, que son invisibilizados y no alcanzan inteligibilidad cultural (gays, lesbianas, transexuales, intersexuales, minorías raciales, etc.)
Beatriz Preciado en “Testo Yonqui” vincula la invención de la categoría de género con lo que denomina el “nuevo régimen fármaco pornográfico”, desarrollando un análisis sexo-político de la economía mundial. 
La desidentificación crítica.
Preciado comunica los efectos de una experiencia que denomina “ensayo corporal” que consiste en la autoadministración de testosterona. Luego de adquirir una serie de caracteres masculinos, pasó a nombrarse Paul.
Siendo crítica al género masculino, justifica este “ensayo” desplegando su goce de la disidencia de género. Nunca se sintió mujer, pero no busca ser hombre, puesto que se postula como una especie de ateo del sistema sexo-género. Lo dice así: “No creo que exista la feminidad ni la masculinidad, sólo son ficciones políticas normativas. (…) Para mí la masculinidad no es un origen; yo no estoy buscando el hombre que yo era (…) esto de la reversibilidad está clarísimo: alguien puede tomar dosis de hormonas seis meses, dejarlas, retomarlas, volver a tener la regla, quedar embarazado… Es decir, en principio, nada impediría que alguien pudiera estar en un proceso de producción y modulación de género”.[2]
Ciencia y Capitalismo
Según Preciado “la era fármaco pornográfica” sitúa a la industria farmacéutica y  la pornografía como los medios a través de los cuales las burocracias gubernamentales desarrollan una nueva gestión política y técnica del cuerpo, del sexo y de la sexualidad.
El dispositivo pornográfico promueve una sexualidad para el espectáculo, donde lo público implica siempre la posibilidad de su comercialización, asegurando un consumo que se encuentra a disposición de cualquiera que tenga acceso a la red a través de múltiples soportes: televisión, computadoras, telefonía celular etc. 
De la industria farmacéutica se destacan los bajos costos de la fabricación y los montos importantes que se dedican a la investigación y desarrollo de nuevos productos, no por necesidades sanitarias sino según los cálculos de rentabilidad. 
La testosterona, junto con la oxitocina, la serotonina, el estrógeno, son un conjunto de moléculas disponibles para fabricar la subjetividad y sus afectos. Por fuera de estas ecologías somatopolíticas que regulan el género y la sexualidad, no hay hombres ni mujeres, del mismo modo que no hay heterosexualidad ni homosexualidad. La biotecnología y las técnicas quirúrgicas intervienen sobre el cuerpo, los órganos, los tejidos y las moléculas, a partir de las que se fabrica una nueva apariencia de naturaleza.
Más allá de sus diferencias, Butler y Preciado, coinciden al criticar a las nominaciones identitarias.  
Los géneros lacanianos
Los psicoanalistas, un poco azorados, asistimos en la actualidad a una especie de pulverización, un estallido del significante “género”.
En este apartado nos ubicaremos en un tiempo anterior y posterior al de la sexuación. Rescataremos algunas elaboraciones de Lacan sobre el género para demostrar que en ellas hay muchos argumentos para responder, antes y ahora, a los “estudios de género y sus políticas.” Con más de veinte referencias, el género en Lacan ha caído en el olvido, perdiéndonos algunas intervenciones significativas que permitirían renovadas respuestas.
Tomemos cuatro indicaciones de manera muy breve.
El género en relación a la histeria
En el Seminario 24, comentando las equivocaciones de género en el lenguaje, Lacan dice: “Pues es mi caso. Yo también, no tengo más que un inconsciente (...) Eso no quiere decir nada más. Yo no consisto más que en un inconsciente en el cual pienso noche y día, lo que hace que l'une-bévue devenga inexacta — ¡hago tan pocas equivocaciones (bévues)!. Por supuesto, las cometo cada tanto, me sucede decir en un restaurante. La señorita está reducido a no comer sino cangrejos a nado. En tanto que llegamos a cometer un error de este género, eso no va lejos. Al fin de cuentas, soy un histérico perfecto, es decir sin síntomas, salvo cada tanto este error de género. De todos modos, hay algo que distingue a la histérica de mí. Voy a tratar de presentárselos”
Esta histeria de Lacan, llamada por él mismo histeria perfecta, es la que no tiene síntomas, por   eso los errores de género que comete no van lejos, es decir, no llaman al sentido, al cuestionamiento por el ser o por el género, al contrario de las histerias de conversión freudianas que llaman a la interpretación, convirtiendo esos “errores” en lapsus que buscan sentido.
La histeria perfecta no está sostenida en el amor al padre, sin embargo, no está libre de los errores del género en el lenguaje.
Constatamos así dos errores de género muy distintos: uno que apunta a la identidad sexual y el otro puramente gramatical.
El género con relación al incauto
En el Seminario 21 Lacan construye la oposición entre incautos y no incautos. El incauto acepta ser tomado por el saber inconsciente, en cambio el no incauto rechaza estar tomado por el inconsciente.
El incauto del inconsciente se ubica del lado del error, de los desechos de la vida anímica situados por Freud. También está del lado de la repetición y de lo imposible.
El no incauto del inconsciente, al no pasar por el significante, su determinación queda del lado de la errancia. Quizás podamos ubicar aquí a los representantes de los Estudios de género, en tanto parecen desconocer al sujeto del inconsciente.
El género con relación al lenguaje
En el Seminario 19 dice: “Ellos (la niña y el niño) no se reconocen como seres hablantes (…) Lógicamente, lo importante es que se distinguen. Yo no lo negaba, pero es un deslizamiento. Lo que yo no negaba no es justamente eso. Se los distingue, no son ellos quienes se distinguen”.
Se los distingue por medio del lenguaje.
Actualmente los teóricos del género y de la teoría queer no sólo inventaron nuevos géneros sino que han creado nuevas formas de nombrar al género o la no identidad con el lenguaje. Por ejemplo se usa la @ en el lugar de la vocal que ubica al género, entonces se escribe: niñ@, tod@s, ell@s, nosotr@s pero existen dificultades para los pronombres singulares (él o ella) y para el lenguaje oral, porque el signo @ no se lo puede decir, entonces inventaron “todes” en lugar de todos. Se intenta romper con las nominaciones identitarias inventando otras formas de nombrar. 
Lacan mantiene la cuestión del género como semblante y no con el reduccionismo nominalista de los estudios de género.
Bassols plantea[3] que lo femenino es neutro y singular, no tiene género y escapa a cualquier intento de simbolización del lenguaje por lo que no se puede pluralizar. Para la teoría del género y la teoría queer la diferencia sexual está en el género como un significante amo, en cambio para Lacan la diferencia sexual es lo que no está en el significante.
La identidad de género
Lacan en el Seminario 18[4] comenta:“La identidad de género no es otra cosa que lo que acabo de expresar con estos términos, el hombre y la mujer…Para comprender el hincapié que se hace a estas cuestiones, en esta instancia debe percibirse que lo que define al hombre es su relación con la mujer, e inversamente. Nada nos permite extraer estas definiciones del hombre y de la mujer de la totalidad de la experiencia hablante…Para el muchacho, se trata en la adultez de hacer de hombre. Esto es lo que constituye la relación con la otra parte”
Constatamos que Lacan define a la identidad de género por el semblante, esto es por “el hacer de”, por el “dar signos de que se lo es”, más allá de toda identificación nominalista.
¿La violencia de género es una epidemia?
La violencia de género puede sostenerse en dos formas de epidemias.
La freudiana, que se contagia por identificación y que, como plantea Bassols, se puede propagar según el tratamiento que se le otorgue (por ej. el mediático).
Otra forma de epidemia es mediante la nominación. Una nominación que en lugar de cumplir una función de anudamiento limitando el goce, por el contrario “esparce goce” [5]
Como lo señala E. Laurent, el soporte del despliegue de las epidemias actuales son las nominaciones sociales. En la época del Otro que no existe el goce ya no es regulado por la nominación simbólica que introduciría únicamente el Nombre del Padre, en su lugar se producen nominaciones contemporáneas como estilo de goces que se juntan en comunidades o agrupamientos más o menos parecidos.[6] Como efecto producen “fabricaciones de clases inestables” cuya función es “etiquetar” el goce del síntoma del sujeto, tal como sucede con el DSM.
Laurent agrega: “La tendencia de este nominalismo contemporáneo sería la de inscribir los cuerpos en un sistema clasificatorio de modo tal que encuentren su lugar, su estilo de goce, dentro de una distribución dispuesta por el sistema del derecho”.[7]
Observemos que muchas mujeres que pasan por distintas situaciones de violencia quedan situadas como “víctimas de la violencia”, nominación imaginaria que resulta una trampa o una limitación de su propia palabra que queda reducida a la denuncia, o sólo como un testimonio que sirva para la verificación de los hechos como mera verdad de lo acontecido.
Hay casos notables en los que el sujeto toma al hecho de violencia como aquel que le da una identidad inmediata. Según la tesis de Pierre Rosanvallon la sociedad no ofrece soportes estables mediante los cuales los individuos puedan construir sus identidades constituyéndose así un vacío que se tiende a completar con nuevos semblantes, bajo la promoción de nuevas identidades. Es lo que se denomina una “demiurgia social”.[8] 




[1] Blog del VEL, ver artículos sobre el tema.
[2] Revista Ñ Nº612.
[3] Bassols Miquel, Lo femenino, entre centro y ausencia
[4] Lacan, J:  Seminario 18, p. 31
[5] Graciela Brodsky, Epidemias contemporáneas Revista Efecto Mariposa p.71
[6] Laurent E: El reverso del síntoma histérico p. 21
[7] Idem: p.22
[8] Mandil, Ram: Las epidemias y la demiurgia de lo social Revista Efecto Mariposa.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Aporte y propuesta de Patricia Gorocito para la investigación del VEL, en 2016.

VIOLENCIAS SITUADAS

En el siglo XVII;  Baruch Spinoza en su Ética, afirmaba: “…nadie, hasta ahora, ha determinado lo que puede un cuerpo.”
En consonancia con esta cita, me propongo abordar, desde el psicoanálisis lo que puede un cuerpo hoy en el siglo XXI.
Como psicoanalistas sabemos que todos los acontecimientos se registran en el cuerpo; para bien y para mal, tenemos marcas, cicatrices, algunas, muy profundas, inolvidables y otras en la superficie. ¿Pero qué es la superficie o la profundidad? Me pregunto a partir de la topología del último Lacan. La superficie de la piel puede ser también lo más profundo.
Hay marcas bellas que deja el amor o la ternura y marcas terribles que deja el odio. Puede ser la autoflagelación o la que inflige el otro y también el Otro. Porque es cierto que hay un Otro social que violenta los cuerpos a veces muy ferozmente como en las guerras, los atentados, los accidentes, etc. También la violencia feroz del sistema capitalista que mata con permiso a través del control de los cuerpos, no ya de modo disciplinario como en la modernidad sino con sus fabulosos gadget para algunos,  para otros el trabajo esclavo, la trata de personas para muchas y la pobreza extrema para la mayoría. Pienso que en la medida que el hombre y la mujer avanzan se abren paso con violencia. El discurso neoliberal aliado con la ciencia no puede ser más violento en nuestros días. Y no cabe duda de que el terror de los atentados registrados desde la más absoluta alteridad, como es la del Estado Islámico profundiza esa escalada de violencia. ¿Lo peor está por venir? Sólo una pregunta, que no tiene el objetivo de ser sólo una fórmula retórica, sino más bien una interpelación abierta.
En tanto que nuestras democracias son débiles y el mundo está dominado por grupos económicos poderosos como son las industria de los medicamentos y de las armas; la tecnología de punta y muchas otros dispositivos que las mentes más prodigiosas inventan para el supuesto progreso de la humanidad, probablemente seremos pequeños burócratas, agentes, clientes, consumidores fieles del nuevo amo o ciudadanos poniendo el cuerpo por la paz.
Apunto como psicoanalista a investigar las marcas que tienen nuestros cuerpos a veces condenados a vivir como consumidores antes que cómo ciudadanos. También me interesa reflexionar sobre el modo en que los sujetos que se someten al avasallamiento de la medicalización de los cuerpos y/o al sometimiento a los ideales del Bien que hoy imperan entre los controles postpanópticos.
No pienso que la violencia sea una novedad, la historia del mundo está atravesada por la violencia. Robert Muchembled señala que desde el siglo XIII en Europa Occidental la violencia disminuye, sucede que la iglesia, el ejército y la escuela empiezan a controlarla. Su estudio expone detalladamente que las formas de la violencia se transforman históricamente. De otra manera no se entiende porque la Organización Mundial de la Salud considera como uno de los mayores problemas para la salud mental contemporánea  las formas de la intimidación que hoy conocemos como mobbing (en el trabajo), bullyng (en la escuela), violencia familiar y violencia cotidiana.
Otro interrogante que considero relevante puede plantearse en estos términos: en la época del Otro que no existe cómo hace hoy el sistema para fiscalizar la violencia ya que la institución escolar, militar o religiosa no tienen el mismo lugar que antaño.
La pulsión de muerte está desbocada, las riendas se soltaron y esta época enfrenta un nuevo desafío. No vivimos en sociedades disciplinarias pero sí estamos todos controlados.
Hay una alteridad a este sistema que se enfrenta de una manera despiadada frente a la violencia occidental de imponer el todos somos iguales. Frente a una hipocresía despiadada, entonces, se impone el horror de los otros.
Los estados débiles, las instituciones líquidas, el amor que no puede sostenerse frente a un goce mortífero de un amo perverso que sólo quiere gozar y fulmina la falta y con ello el deseo con sustancias, objetos y acciones que impiden un encuentro amoroso. Sólo pasión de lo Uno. Como diría Jacques Lacan ascenso al cenit social del objeto a.

                                                        Patricia Gorocito

 Bibliografía:

Freud  Sigmund – Más allá del principio del placer  - Ed. Lopez Ballesteros – Biblioteca Nueva    -  1920
                                   
                                 El malestar en la cultura – Ed. Lopez Ballesteros – Biblioteca Nueva  -       1929
                                 El porvenir de una ilusión – Ed. Lopez Ballesteros – Biblioteca Nueva  -      1927
                                 El yo y el ello – Ed. Lopez Ballesteros – Biblioteca Nueva -  1923
                                 Los instintos y sus destinos – Ed. Lopez Ballesteros – Biblioteca Nueva -  1915
                                 Psicología de las masas y análisis del yo – Ed. Lopez Ballesteros – Biblioteca Nueva -       1921
                                 Pegar a un niño – Ed. Lopez Ballesteros – Biblioteca Nueva -  1919
Lacan Jacques    -      El seminario 7 La Ética   Ed. Paidós -                                  1960
Miller Jacques Alain  -   El Otro que no existe y sus comités de ética – Ed. Paidós
1996 -1997
Forbes Jorge – Da palabra ao gesto do analista – 2ª edicao – 2015 -

Byung-Chul Han  -   La agonía del Eros -   Ed. Herder   2012                             
                                   La sociedad de la transparencia Ed. Herder 2012
                                   Psicopolítica  Ed. Herder 2015
                                   El aroma del tiempo Ed- Herder 2015
Le Breton David -       Antropología del cuerpo y modernidad – Nueva Visión – 2010 –
Baudrillard Jean –    La ilusión vital – Editorial Siglo XXI-2002 

Seminario 2016 del VEL

Cuerpos violentados.

La violencia de género, conducida por una política de género que reclama condena y castigo, hace perder de vista lo que es evidente en cualquiera de sus fenómenos: la violencia de género es una de las formas contemporáneas de la aparición del goce.
Estas formas, exceden al género y a toda encerrona dialéctica entre víctima y victimario. Alcanza a los cuerpos. Los cortes en el cuerpo, los asesinatos, los suicidios, los femicidios, las violaciones, por mencionar algunos, son formas en las que se violentan los cuerpos cuando la palabra y su función no alcanzan.
Las rebeldías modernas contra las normas que intentan determinar el sexo, el género y las maneras de obtener placer son manifiestos modernos sobre el goce. Los cuerpos violentados por los productos de la ciencia mediante objetos, hormonas y sustancias hacen de éstos, cuerpos impuros, cuerpos frontera, cuerpos post anatómicos, cuerpos abyectos, cuerpos post - queer, micro sexos.
Asistimos a la variada exhibición moderna de la frase de Lacan: “El parletre adora su cuerpo”, aún cuando es objeto de violencia. Proponemos investigar la política de los cuerpos violentados en su diversidad y el Un-cuerpo.

Bibliografía:
Lacan J.: Seminario X “La angustia”.
Lacan J.: Seminario XX “Aun”.
Miller J.-A.: “El ultimísimo Lacan”.
Miller J.-A.: “El inconsciente y el cuerpo hablante”.
Laurent, E.: “Cuerpos que buscan escritura”.
Preciado, B.: “Texto Yonqui”.
Foucault, M.: “Vigilar y castigar”.

Duración anual. Frecuencia quincenal. Segundo y cuarto lunes de 13.30 a 15 horas.



domingo, 22 de noviembre de 2015

Entrevista a Sergio Galizzi quien trabaja en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

Cuerpos Violentados

Marcela Gutman,  Cecilia Salvetti,  Zulema Buendía.


1.       Aportes
Como asistentes al  Seminario “Lazos sexuales en el siglo XXI: la violencia de género y el femicidio” durante el año 2015,  nos interesó investigar la problemática propuesta por los responsables del Departamento de Investigación VEL,  “Cuerpos violentados”,  para realizar aportes en función de la Jornada del ICdeBA,  en marzo del año 2016.
En “Radio Lacan”, Jorge Chamorro,  uno de los responsables del Observatorio 1 de la FAPOL menciona en el audio:“La violencia y las mujeres en Latinoamérica”[1], la propuesta de ampliar la investigación sobre la  violencia contra las mujeres,  con los “aportes  de orden práctico” de especialistas en el área que se encuentren trabajando en  dispositivos sociales.
Para ello realizamos una serie de preguntas previamente formuladas por el grupo,   bajo la modalidad de  una entrevista al Lic. Sergio Galizzi, Perito Psicólogo con formación psicoanalítica,  quien trabaja actualmente  en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD)[2]que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
            Nuestra idea al realizar la entrevista fue  tomar conocimiento de aspectos de trabajo sobre  la temática que estamos investigando  que nos permita extraer un saber práctico y  el establecimiento de una instancia de intercambio.
Consideramos que  la violencia no es un concepto propio del psicoanálisis, implica de nuestra parte un esfuerzo de elaboración para para  incidir  en relación a otros campos discursivos orientados por la política del psicoanálisis.
2.       Entrevista
E:¿Nos podrías comentar sobre el Dispositivo de la OVD?
S.G:El dispositivo de acceso a la justicia[3],  en el que me encuentro trabajando,  consiste básicamente en la realización de  una entrevista que tiene el estatuto de una denuncia, a cargo de  tres profesionales con la víctima que padecen violencia, una  trabajadora Social,  Psicólogo/a, y  abogado/a.
Estos profesionales tienen  como objetivo: establecer a partir de escuchar  el  discurso de la mujer que denuncia,  si es pertinente solicitar  una medida de protección  del sistema judicial. La entrevista se establece en un tiempo acotado, dos horas aproximadamente.
           El legajo que se presenta está compuesto por un acta e informe de riesgo y si la situación lo requiere un informe médico. La elaboración del informe de riesgo se sustenta en la experiencia e indicadores que proceden del marco teórico basado en la temática de violencia familiar y la formación-experiencia de los profesionales que intervienen en la entrevista.  
Lo central de la entrevista, es por un lado, cómo hacer  accesible los recursos legales a la víctima y por otro lado tratar de  observar, y escuchar de forma atenta,  los efectos de las manifestaciones de la violencia familiar.
Comenzar a escuchar estas situaciones,  conlleva a  toparnos con el horror de los fenómenos de violencia,   a través del despliegue de  su discurso  mencionado  intentamos  hacer una lectura acerca de  cómo  incide la violencia en la subjetividad de quien denuncia, de ser pertinente derivamos al CIM (Centro de Atención a la mujer o a servicios de asistencia de salud mental publica).
E:¿Qué posibilidad de intervención del psicoanálisis en los momentos de urgencia?¿Cómo pensar la posición del analista en el siglo XXI donde hay un empuje al goce obsceno bajo la modalidad del  pasaje al acto violento?
S.G: Estas preguntas considero que se relacionan directamente, voy a intentar responderlas en forma articulada.
Una respuesta posible es recordar que la posición del psicoanálisis,  como la del analista, está  orientada  por laética basada en bien hacer y el bien decir.
Ante la urgencia,  el analista escucha activamente. Durante la entrevista con una mujer que padece violencia, trato  de sostener  la mirada de la entrevistada para posibilitar el despliegue de un decir. Pensemos que estamos ante  una entrevista única  ante una persona sumergida en el relato de  escenas  de horror, lo importante es  favorecer una intervención desde la sensibilidad,  no desde la interpretación. En  otros términos, no se  intenta conmover inmediatamente la defensa.
Puede observarse que se trata de un relato de  horror  en torno a las  escenas de violencia,   comoun continuoretorno de  imágenes, a mi modo de ver,  suele ser  del orden de lotraumático.
Me parece importante a destacar la presencia del analista que escucha desde su ética, y sensibilidad,  posibilitando  que la víctima deposite su malestar. La sensibilidad esta en una mirada, un gesto, en la detención de un discurso que maltrata produciendo, con la dimensión de los sentidos el encuentro con lo que está aconteciendo y no absorbido por el relato del horror. Es decir comentar lo acontecido fuera de lo que aconteció.
Una vez que el sujeto habla hay una temporalidad que entra en juego y eso permitiría que deje de padecer un poco para luego comprender algunos aspectos y tramos  de su historia. Incluirse en la historia de la vida violenta hace que no sea un relato traumático sino un encuentro con otra dimensión de la propia  sensibilidad, entendida como una intervención sostenida en la  prudencia,  indispensable en  la posición del profesional actuante.Uno en esa escucha  encuentra en estos relatos  un punto de goce que no deja deinscribirse. Sólo la víctima se pregunta por qué padece o acepta la violencia.

      E:¿Cuál  es el punto del quiebre en el “contrato sintomático” en la relación de pareja que  lleva  a la  denuncia de algunas mujeres? ¿Qué coyunturas se presentan como comunes?
S.G: La mujer tiene diferentes puertas de entrada  para realizar una denuncia. Una de las coyunturas  que  se sostiene y reitera a través del tiempo,  es que estén en riesgo sus hijos,  cuando algo del objeto amado es conmovido,  puede precipitar  la  realización de  una denuncia. Cuando el cuerpo entra en  el registro del  riesgo de vida podría ser otra posibilidad, o cuando no padeció anteriormente  actos de violencia de cierta magnitud,y ante el primer episodio provoca  la  búsqueda  de una protección legal.
Por lo general uno  encuentra en el relato de estas mujeres que denuncian, una  historia infantil  con  un déficit  de la función  paterna,  en el lazo afectivo con el padre,  lo cual  nos permite entender  la urgencia que muchas veces tienen de querer saber que hay un juez que pueda protegerlas, al punto de fantasear frases como: “Yo quiero que el juez le diga que no me puede pegar ni  maltratar, que esté en el momento de la agresión para que vea lo que me pasa”.
E: ¿Qué obstáculos se pueden ubicar  para maniobrar con el tratamiento de goce del sujeto golpeado?
S: G: El obstáculo principal esta enlazado al desconocimiento de la problemática en su dimensión  clínica y  multicausal.  Es fundamental escuchar desde un marco más amplio,  donde  se ponen en juego aspectos sociales,  culturales, historias familiares. El obstáculo es querer interpretar el escenario de la perversión expresado en el acto violento.  El tratamiento tiene un recorrido que va desde el empoderamiento de la víctima a posibilitar  la construcción de  una responsabilidad subjetiva, que va permitiendo que ceda  en algún aspecto el goce en juego.  El encuentro con la escucha de la mujer que denuncia acerca cómo el goce está enlazado al maltrato puede incidir en una apertura a la   subjetividad y al deseo.
E:¿Qué lugar tiene el psicoanalista lacaniano en las instituciones?¿ quéfunción tiene en relación a la víctima y en relación al equipo interdisciplinario?
S. G: El psicoanálisis lacanianoestá en la formación de los  profesionales  que trabajan en  las instituciones. Es un discurso que produce efectos,  aunque no cambie el discurso del  Amo,  en éste caso se trata del Poder Judicial, basado en el discurso jurídico.  Pero solo si permite que la intervención  simbólica posibilite un encuentro con un  otro que no maltrata, ahí podemos pensar  quizás en un cambio subjetivo.
 Es como dice Lacan,  la intervención  la podemos pensar por  sus efectos. La mujer en posición de víctima  puede  encontrar en el que escucha una posición diferente que aloje  su singularidad. El dispositivo funciona a pesar de la presencia de otras disciplinas. La posibilidad de la presencia de la clínica de los efectos aparece en la entrevista con el horror, a pesar de no tener continuidad, se puede percibir que algo pudo modificar en esa escucha con un marco de sensibilidad.
E: ¿Por qué se escucha a la mujer que denuncia solamente y no a la pareja?
S.G: La violencia está rodeada de un marco histórico político como es la cultura patriarcal. Algunos autores mencionan como modelo masculino imperante. La definición de la violencia implicaría,  dos supuestos paradigmáticos,  que la mujer tiene mayor preponderancia en ser escuchada en los tiempos actuales  y no así al hombre, a quien se suele considerar  en general victimario. El concepto de desequilibrio de poder y dominación son los ejes que se puede observar en el vínculo entre el hombre y la mujer. Por una cuestión histórica la  mujer ha tenido una posición inferior y esto se observa en muchos casos donde la mujer obedece sin un  deseo ni consentimiento en juego,  respecto de  lo que un hombre impone. A su vez escuchamos que hay una idea que  el hombre que tiene de sí mismo como un lugar natural de superioridad. Esto  suele ser un obstáculo  para  realizar una entrevista conjunta de pareja. En la misma entrevista, la mujer no habla, mira de reojo al hombre que opina. Esta posición la confunde más, la imposibilita para continuar, pensar una  salida de  la violencia y suele sentirse culpable sobre lo que está expresando, quedando  a veces  la mujer como fabuladora,  impidiéndole  enfrentar al hombre violento.
E: Desde el psicoanálisis se plantea no retroceder ante la psicosis, ¿es posible no retroceder ante la violencia de género  en la prácticainstitucional?
S.G: Es una pregunta que implica  una dimensión ética frente a la problemática, para hacer frente a la violencia  como frente a la clínica de  la  psicosis, en ese punto se conjugan. Para la violencia es importante el intercambio y la intervención social, jurídica, de salud y varios actores que en un trabajo en  red puedan intervenir con una dirección común.
E: ¿Qué escucha es posible para el hombre violento en la oficina de violencia doméstica, que motivos presentan?
S.G: El hombre tiene un posición de víctima social no de víctima respecto de su pareja, por lo general viene a sostener o reconfirmar  un semblante dentro de la sociedad,  no para  resolver el conflicto con la violencia. No suele comprometerse con lo que genera,  sobre cómo genera  los actos violentos. En la OVD se lo escucha para observar que es lo que  tieneque ver con la violencia que dice padecer. Se  suele posicionar como el depositario social de la violencia que se denuncia contra él, es decir se victimiza en éstos términos, quedándose en una relación especular que fomenta mayor violencia.
E: ¿Qué  aspectos recurrentes  logró ubicar en los casos de violencia de género?
S. G: Algo estuve esbozando en relación a la repetición. Podemos ubicar  que suele estar enlazada a la pérdida y búsqueda del  amor paterno, como una  forma de demandar una atención que la pareja no suele tolerar.
 Otro factor recurrente es creer que  las adicciones son la causa de la violencia del hombre, como también el  mandato cultural y familiar sobre los  lugares que  hombre y la mujer en la pareja deberían supuestamente ocupar.  Algunos ejemplos para la mujer: “yo tengo que cocinar, tengo que atenderlo”,  expresiones ligadas  al mandato social y/o familiar.
E: La violencia de género es un síntoma social, ¿Cómo psicoanalistas se dirigen a lo singular en las instituciones?,  ¿Cómo se interviene para articular estos aspectos enlos dispositivos? ¿Cuál sería la función del analista para escuchar  y ubicar la incidencia subjetiva en la relación a la violencia?
S.G: La posición de la mujer puede comenzar a modificarse a partir que puede ser  escuchada en su singularidad generando una oportunidad. El psicoanálisis lacaniano nos enseña a leer e interpretar los efectos en  la clínica respecto a  los síntomas contemporáneos.
E: Muchas gracias por  la entrevista fue un intercambio fructífero para nosotras como practicantes del psicoanálisis.
3.       Comentarios:
Nos resultó interesante acceder al conocimiento  de cómo funciona un dispositivo estatal vigente que aborda  la temática sobre la violencia doméstica.
¿Nos preguntamos puede ser  la denuncia un primer movimiento  de reconocimiento e  interrogación sobre el padecimiento para un sujeto?.
 Es fundamental la presencia de practicantes del psicoanálisis en estos dispositivos para posibilitar una  escucha que habilite,un lugar central  a una  palabra  que libere al sujeto de la mortificación del  cuerpo en relación al partenaire, dependerá de la singularidad de cada caso.
Nos orienta en ese sentido,  un artículo de  Miquel Bassols: “Cuando alguien acude al psicoanalista pide ser reconocido en su singularidad como un sujeto que sufre de una experiencia traumática. Es en primer lugar una demanda de ser reconocido como tal, y muchas veces de ser reconocido como víctima objeto de esa experiencia. Es en este punto donde el psicoanalista opera una inflexión en el sentido que el  discurso social y jurídico han dado a la victimización generalizada para subrayar algo que, de hecho, este mismo discurso ha introducido ya de maneras diversas sin localizarlo en su verdadera dimensión: la responsabilidad del sujeto ante su posición de objeto”[4]



4.       Interrogantes:
Elaboramos en segundo lugar algunos interrogantes para seguir  trabajando  sobre  la temática acerca de los  “Cuerpos Violentados”:
1.      ¿Qué  posibilidad  hay de subjetivar “el cuerpo violentado” en otros dispositivos además del clínico?
2.      Desde el Discurso Amo, se equipara cuerpo violentado como sinónimo de víctima, desde el Psicoanálisis de Orientación Lacaniana, ¿se trataría de una práctica orientada  hacia  la desvictimización?
3.      Teniendo en cuenta  que el próximo Congreso de la AMP 2016: “El cuerpo hablante”, nos preguntamos en los casos de violencia de género ¿se trata en está en época de un cuerpo imaginario que se muestra en términos de actings o pasajes al acto violento?
4.      ¿Cómo responde el psicoanalista de orientación lacaniana ante la presentación  al empuje a victimizar  el cuerpo de la mujer?. ¿Es un cuerpo  identificado al objeto en su dimensión de  residuo o un cuerpo degradado sin valor fálico?.
5.      ¿Es el deseo del analista la brújula posible  ante  la fascinación por el horror  que generan la mostración de los cuerpos violentados?
6.      En función de la  lectura de una serie de casos actuales  de violencia de género, observamos que   existe  una tendencia a describir con  pormenorizado detalle el cuerpo violentado desconociendo la subjetividad en juego,  ¿es una modalidad de intervención  de las instituciones públicas  para justificar la victimización en términos de urgencia y/o riesgo?





[1]Link radio Lacan entrevista a Jorge Chamorro: http://www.radiolacan.com/es/topic/675/3
[2]La OVD funciona en la calle Lavalle 1250 PB CABA, teléfono 4213-4510/4514
[3]Link  sobre el dispositivo de la OVD:  https://www.youtube.com/watch?v=2CFbCFrv-so
[4]BassolsMiquel: “Victimología”,  artículo publicado en el Blog del Congreso de Pipol 7, “¡Víctima!”, julio 2015.