domingo, 1 de septiembre de 2019

Diferencia entre machismo y patriarcado



                                                                                           Graciela Ruiz

La forma que adopta la militancia feminista en nuestros días es la evidencia de la pérdida de hegemonía del discurso amo que en las sociedades tradicionales estaban comandado por el nombre del padre.   No significa la remoción del discurso amo, se trata de una crisis de los significantes amos tradicionales que ocasiona  una deriva de las clasificaciones. Está por verse cuales de los nuevos significantes permanecerán como verdaderos. Como nuevos semblantes.
Por ejemplo, “la violencia de género” es un nuevo significante amo que fija un pedazo de real y ha adquirido una dimensión de verdad considerable. La deriva abierta de categorías nuevas de identidades sexuales también va aportando nuevos significantes[1]. Son modificaciones históricas del discurso amo que el psicoanálisis constata en las ocurrencias de la palabra de los analizantes.[2]
Para precisar el real en juego en los fenómenos de violencia hacia la mujer, no debe ser considerado el machismo como una expresión del patriarcado. Por el contrario, las manifestaciones llamadas machistas se ubican en los límites del discurso como efecto de la vacilación del semblante que es su agente. Ya sea en los “pasajes al acto” o en los “acting out”. En estos últimos, el semblante sube a escena y se propone como ejemplo, da a ver hace una mostración,  justamente de aquello que el sujeto no tiene, ostenta lo que no tiene, un semblante verdadero de autoridad.




[1] Transgenero, trans,transexual,andrógino,androgynous, neutrois, dos espiritus,no binario, género variante, fluido…….
[2] Brousse Marie Hélène. “El nuevo feminismo lacaniano” Blog Nel. Medellin.

lunes, 19 de agosto de 2019

Crímenes pasionales


La expresión “crímenes pasionales” se originó en el reconocimiento superficial de que las peleas originadas aparentemente por causas como celos, abandonos y desamor o sea por el amor y el odio, podían terminar con estos resultados. En los últimos años se ha cuestionado este concepto a raíz de suponer una cierta justificación de la violencia ya que algo bueno como la pasión del amor termina en el pasaje al acto criminal. El perfil del hombre amante de su mujer que se descontrola frente a la evidencia de la infidelidad no molesta mucho al espíritu machista. Algún tango puede dar cuenta de ello. Para conmover  esta naturalización  de los hechos, se comenzó a utilizar el término violencia de género. Pero el gran manto explicativo del “género” no aporto muchos recursos para acercarnos al real que está en juego. No es conveniente ocultar la cara estragante del amor, tampoco desconocer que el amor y el odio van juntos. Si nos animamos a saber un poco más de lo que estamos hechos y no tratamos de ignorar aquello que está ahí, tenemos más posibilidades de no ser sorprendidos desprevenidamente. Las mujeres deben poder interpretar y calcular la continuidad  entre la conducta amorosa  pasional extrema y el acto violento. Y porque no, también interrogarse acerca de  la dificultad de separación de ese hombre. ¿Cómo colma su ser verificar que el otro no puede vivir sin ella?  Si,  la pasión del neurótico es  justificar su existencia, lo sorprendente pero no menos real  es preferir la injuria a la indiferencia.

                                                                                    Graciela Ruiz

domingo, 28 de julio de 2019

Amor y odio como paradoja del sujeto

El poder del amado                                                                                                              El amor y el odio pueden anudarse por medio de la castración que implica el amor. El amante asume la castración, es el que no tiene, y el amado esta completo. El amado sustenta un poder sobre el amante. Estas posiciones son móviles, el amante aspira a ser amado, es decir a hacer surgir la falta en el otro. Así se anudan el amor y el odio, el odio aparece porque se revela el deseo de castración que implica el hecho de ser amado.  El obsesivo puede responder con odio al amor, porque advierte el deseo de castrarlo. El poder de la amada sobre él le despierta odio. El odio femenino con el hombre es justamente porque no deja surgir la falta en él.[1]  Miller comenta que los hombres que quieren a las mujeres son los que no temen presentarse en falta y son tanto más varoniles cuanto más amantes, asumiendo la castración y no preocuparse de ser amado.  Justamente la posición que se espera del padre, el padre tiene derecho al amor si esta père-versement (perversamente) orientado, es decir hace de una mujer, objeto “a” que causa su deseo[2]. Se trata de la transmisión del agujero de la castración. 



[1] Miller J.-A.(2006), “Introducción a la clínica lacaniana” Conferencias en España. Pág 301,302,303.Barcelona
[2] Lacan J.:”RSI”Seminario 22, inédito. Clase del 21 de Enero de 1975.

domingo, 21 de julio de 2019

Así se inicia el articulo, Amor-odio como paradoja del sujeto

Amor - odio como  paradoja del sujeto.[1]                              Graciela Ruiz

Si no fuera porque te odio te abrazaría”[2]                                                                             

No se conoce amor sin odio y esto ha sido explicado de diferentes maneras. 
“Ambivalencia”, termino  Freudiano para nombrar la convivencia del amor y el odio. 
 Freud observa que la primera de las pulsiones sexuales es incorporar o devorar, una modalidad del amor coincidente con la destrucción del objeto, apenas diferenciable del odio. 
En la problemática del odio y del amor debemos incluir al  “yo”. El “amar” se instala en el vínculo del  placer del yo con el objeto y se fija en los objetos que satisfacen las necesidades de las pulsiones sexuales sublimadas.[3]
El odio es primero y esta en el rechazo inicial al mundo exterior que funda la constitución del yo. El odio y lo pulsional se nutren recíprocamente.
Con las primeras enseñanzas de Lacan  entendemos que la fuerza pulsional, más la formación del yo a partir de  la imagen,  revelan el origen narcisista del  amor y la tensión agresiva con el semejante, como efecto imaginario. 
Ya en ese momento Lacan escribe[4] sobre “la agresión suicida del narcisismo”. La tendencia suicida, expresada en el mito de narciso, yace en lo que se supone el amor a sí mismo. No le es ajeno al amor la destrucción del objeto amado.                                                    





[1] El titulo remite a articulo de Eric Laurent.  Lacaniana 26. pág 102
[2] Dicho de una sujeto en análisis.
[3] Freud,S. (1976)” Pulsiones y  destinos de pulsión”Obras Completas, T. XIV .pág 132.Bs.As. Amorrortu.
[4] Lacan. J.(2003) “Acerca  de la causalidad psíquica” Escritos 1. Bs.As. Ed. sigloXXI. Pág 177

martes, 9 de julio de 2019

...calculada solución al letargo emotivo.



¿Será la violencia hard la expresión de lo pulsional rechazado por esta sociedad tamizada?
En la novela Noches de Cocaína escrita por James Ballard encontramos el desarrollo de este planteo. Se nos presenta un ámbito con el estilo más cool posible. Se trata de los condominios lujosos del ocio obligado, donde irrumpen fuera de toda necesidad, de todo objetivo aparente hechos de violencia, incendios, asesinatos, prostitución, accidentes provocados. Estos hechos delictivos son realizados por una persona consciente del efecto que producen: “despertar” a un sentimiento de comunidad, de interés colectivo, de movilización que activa y desplaza la indiferencia generalizada. El crimen es una calculada solución al letargo emotivo”[1]
Este efecto de la violencia como despertar, se encontró en sujetos que delinquían no por una causa económica, sino para salir de un sopor existencial insoportable. 


                                Del articulo “Ficciones que alojan la violencia” de Graciela Ruiz


[1] Cohen Marcelo,  “Cocaína, psicoanálisis, delito, literatura y neoliberalismo”. Revista  “El perseguidor” Nº 8, (2000-2001) p.68.