Damien Hirst

Damien Hirst
Damien Hirst, arte con el objeto "a"

sábado, 16 de mayo de 2009

"La intolerancia de los hombres a la pérdida está detrás del malatrato"






Lean esta entrevista junto con nuestra entrada "Eva nos ayuda a pensar". Verán que ambos textos cuestionan la explicación del maltrato a las mujeres a través del masoquismo femenino. Lo interesante es que en este caso el abordaje psicoanalitico nos aporta una perspectiva totalmente diferente.


Manuel Fernandéz Blanco: "Las mujeres que rechazan protección no son masoquistas, muestran un ansia de amor permanentemente decepcionada"

-¿El machismo es la única causa de la violencia de género?

-El año pasado hubo los mismos asesinatos que el año anterior y hay un aumento respecto al 2000. Sin llegar a estos casos, las denuncias por malos tratos se han disparado y aumentaron más del 14 por ciento. Esto nos indica que existe un cierto fracaso de las medidas judiciales y policiales y también de la prevención. Si a esto añadimos que muchos países con mayor índice de asesinatos son algunos de los países nórdicos (Finlandia tiene 10,32 asesinadas por cada millón de mujeres de más de 14 años, Dinamarca, 5,85 y España 3,81) donde las políticas de igualdad están más desarrolladas creo que debemos de huir de explicaciones simples. El machismo es un factor, pero además el lugar de la mujer ha variado en las sociedades occidentales y este cambio no ha ido en paralelo de cambios sustanciales en el varón. La mayoría de las personas que piden el divorcio son mujeres y muchas veces no lo hacen tanto pensando en lo sufrido como en buscar una vida más satisfactoria. Lo ha dicho Alain Touraine, las mujeres están utilizando más la sexualidad como elemento de construcción de su identidad. La mujer ha sido más capaz de combinar sexualidad y placer con la vida pública y para el hombre es más difícil separar placer y responsabilidades. Tiene mayor rigidez, lo que hace que la relación de dependencia sea mayor en el hombre.


-Sin embargo, se cree que las mujeres tienen más dependencia del hombre.

-El hombre orienta más su ser en el tener, el tener pareja. La dependencia mayor de la mujer, fuera de lo económico, se da en que espera tener un signo de amor de su pareja, lo que en ocasiones la aboca a situaciones de maltrato: le hace creer las palabras de amor y de arrepentimiento o interpretar que los celos son signos de interés. Cuando una mujer se instala en una posición de amor permanentemente decepcionada siempre espera que en la siguiente ocasión sea diferente. Esto tiene que ver con su historia infantil.

-¿Cómo explica la reacción aparentemente irracional de las mujeres que retiran denuncias?

-A menudo se constata el rechazo de mujeres a las órdenes de protección, hay quienes piden visitar en la prisión a sus agresores, incluso con orden de alejamiento, y en una ocasión un juez negó el derecho a a casarse a una mujer con el novio, porque estaba en prisión por maltrato lo que fue interpretado por la mujer como un atentado a sus derechos. Esto da lugar a muchas interpretaciones, la más malévola es un pretendido masoquismo de estas mujeres. En estos casos las campañas de información son poco eficaces porque la reacción de las mujeres tiene que ver la subjetividad y con lo más íntimo. El supuesto masoquismo femenino es una fantasía sexual masculina. No es un goce masoquista, sino una demanda de amor permanentemente decepcionada. Por eso insiste.

-¿Y la dependencia del hombre qué consecuencias tiene?

-Hay una infantilización generalizada de la sociedad y tal vez del hombre en particular. Es difícil encontrar a un adulto de verdad, como padre, como persona que se responsabilice de su vida. Esta dependencia conlleva un auge de determinadas patologías y nuevas adicciones, unido al declive de los valores tradicionales. La dependencia se acentúa en las relaciones de pareja y se manifiesta de forma extrema en la imposibilidad de aceptar perder a esa persona. Para estos tos hombres-niño la pérdida es absolutamente intolerable. Tal vez este fenómeno contribuirá a explicar que al asesinato de mujeres siga, en casi un 30 por ciento de los casos, el suicidio del agresor como expresión de la dependencia más radical: no pueden vivir sin ellas en el sentido literal, porque una vez destruida esa persona ya no tienen con qué sostenerse en la vida. Es posible que el asesinato sea calculado y premeditado -”la considera su propiedad y la destruye cuando ya no puede poseerla-” pero la mayoría de los actos de suicidios se producen en forma de cortocircuito. Más allá del machismo hay que ahondar en los cambios de la civilización actual y la psicopatología.
-¿Qué tipo de tratamientos faltan frente a la violencia machista?

-Las medidas judiciales y policiales son necesarias, al igual que las denuncias. No es una crítica a ese tipo de política pero creemos que insuficiente porque lo pulsional no es educable. Hay que prestar atención individualizada a las mujeres en ese tipo de situaciones, hay experiencias con los hombres maltratadores... Pero el problema de este tipo de abordaje es que se hacen en base a protocolos universales que no toman en cuenta que detrás de cada mujer maltratada hay una historia, al igual que de un hombre maltratador y que sin abordar esa historia no es posible salir. Hay que buscar una alternativa más allá de las respuestas estandarizadas y dar una respuesta a lo que está en el sujeto.
-¿Cuál es la respuesta del psicoanálisis?

-Apunta a lo que no apunta ningún otro tipo de abordaje terapéutico. El psicoanálisis va al origen de por qué una mujer va buscando siempre el mismo tipo de pareja, no ignora la vertiente personal y biográfica.
-¿Es un obstáculo a su aplicación el que sea largo?

-Este es uno de los prejuicios que existen contra el psicoanálisis: es cierto que es más largo, pero no hay que esperar al final para ver los efectos. La Escuela Lacaniana de Psicoanálisis está abriendo centros asistenciales gratuitos para consulta y tratamientos breves para mujeres víctimas de malos tratos. Estos centros cuentan con el respaldo de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales.
-¿Hay alguno en León?

-En Castilla y León aún no.
-¿Quién necesita más cura: la mujer maltratada o el hombre maltratador?

-Posiblemente no lo necesiten ellas más que ellos. Lo que ocurre es que las mujeres están más dispuestas a pedir ayuda, en todos los terrenos. La mujer tiene una relación con la falta menos problemática que el hombre, para quien reconocer un problema y pedir ayuda supone a veces un atentado contra su virilidad y una herida narcisista.
-¿Hay que replantear la educación sentimental desde la infancia?

-Las ideas sobre el amor dependen de la cultura de cada momento, pero la dependencia tiene que ver más con la biografía y la historia personal. Tuve el caso de un niño de un centro de menores que se metía siempre en conflictos y acababan pegándole. En la consulta me contó que procedía de una familia de varios hermanos en la que el padre no hacía caso a ninguno, excepto a él, para pegarle.Algo en su inconsciente le hacía pensar que el modo de reconocimiento que tenía del padre era pegarle y eso hacía que lo llevara a todos sus vínculos: hazme caso aunque sea para pegarme, venía a decir este chico. Lo que está fijado en la subjetividad se repite sin saberlo. El encuentro con el analista le permitió aislarlo y verlo. Es por eso que para las cuestiones del amor no interviene mucho la educación, igual que para la sexualidad, depende de las fijaciones de cada uno. No basta con saber algo para tomar la decisión adecuada (sabemos que el tabaco, el alcohol causan enfermedades...) porque hay cierta ceguera del saber frente a la pulsión. Pasa con los abortos: no ha habido una generación tan informada y sin embargo se han multiplicado.

Psicoanalista, columnista de La Voz de Galicia y psicólogo clínico en el Hospital Juan Canalejo de La Coruña, Manuel Fernández Blanco es miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y dirige la clínica del Campo Freudiano en La Coruña.

http://www.elp-debates.com/e-textos/M_Fdez_Blanco_la_intolerancia.doc

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